La tensión en Oriente Medio volvió a subir de tono tras una serie de ataques que rompieron la tregua negociada hace apenas días. Donald Trump respondió con una amenaza directa: Irán recibirá una fuerte respuesta militar si continúa con las agresiones.
El presidente estadounidense había pausado los bombardeos el lunes para dar oportunidad a negociaciones diplomáticas, pero el martes la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania y contra buques en el estrecho de Ormuz. Washington reportó haber interceptado exitosamente todos los misiles iraníes.
En represalia, fuerzas estadounidenses y saudíes atacaron múltiples posiciones en Irak, dirigidas contra milicias afiliadas a Irán que el Comando Central estadounidense acusa de haber realizado más de 30 ataques con drones en los últimos tres días. El operativo dejó decenas de muertos y heridos.
Irán había advertido días atrás que no permitiría que Washington decidiera "el momento de la guerra y la paz" y que el estrecho de Ormuz estaba cerrado al tráfico internacional. Ahora, tras esta nueva escalada, la región se mantiene en máxima alerta.
Arabia Saudita confirmó su participación en los ataques y aclaró que no busca una escalada mayor, pero responderá a cualquier agresión que sufra. Mientras tanto, el gobierno iraquí, cuyos territorios fueron usados para los bombardeos, anunció acciones legales contra ambas potencias por las operaciones que violaron su soberanía.




