La trucha ahumada de Quico, un productor histórico de Junín de los Andes con más de 50 años dedicado al oficio artesanal, llegó a la mesa del chef francés Christophe Krywonis. El reconocido cocinero no dudó en destacarla como la más sabrosa que había probado en sus recorridas por diferentes cocinas del mundo.
Un oficio transmitido por generaciones. Quico construyó su reputación respetando técnicas tradicionales y costumbres locales, antes que perseguir fórmulas novedosas. Su trucha proviene de la piscicultura regional y adquiere un sello distintivo en su proceso de elaboración. El productor recuerda con orgullo el elogio del chef: "Que me diga Christophe Krywonis que fue la trucha más rica que probó de todas sus andanzas, eso ya me deja allá arriba".
Más allá del reconocimiento internacional, el trabajo de Quico tiene raíces profundas en la gastronomía local. Trabajó años con la familia del restaurante Ruca Hueney, de Junín, y participó en eventos de la Rural. Su historia demuestra que en el Comahue, donde conviven naturaleza, producción y turismo, emprendimientos así cimentan una identidad gastronómica propia.
Trucha, ciervo y otros productos de la zona se transforman en puertas de entrada a los sabores de la región. Y Quico mantiene su premisa simple: seguir haciendo las cosas como aprendió, dejando que el tiempo, la dedicación y una manera particular de entender la cocina hablen por sí solas.




