En el norte neuquino, el Área Natural Protegida El Tromen alberga uno de los paisajes más singulares de la región: un territorio marcado por volcanes activos, humedales de importancia internacional y especies vegetales y animales adaptadas a las condiciones más extremas de la estepa patagónica.
Ubicada entre los departamentos Chos Malal y Pehuenches, el área fue creada en 1971 con el objetivo de proteger la avifauna de la Laguna Tromen y el Bañado Los Barros. Décadas después, en 2006, fue reconocida internacionalmente como Sitio Ramsar, una distinción que subraya la relevancia de estos humedales para la biodiversidad mundial.
Un volcán vivo entre las nubes
El volcán Tromen domina el paisaje con sus 3.978 metros de altura. Su cima alberga cinco cráteres, y aún hoy emite pequeñas fumarolas desde su interior, señal de que la actividad volcánica no se ha extinguido. Se tienen registros de cinco erupciones entre 1820 y 1828, aunque ninguna fue confirmada mediante estudios científicos modernos. Las oscuras coladas de lava que descienden por sus laderas son cicatrices visibles de esa historia geológica turbulenta.
La vegetación del lugar refleja la dureza del entorno: coirones, neneos y arbustos enanos que resisten el frío extremo, los vientos implacables y la escasez de agua. En las cotas más altas, donde apenas hay suelo, crecen plantas en cojín entre las rocas.
Protegiendo una especie en peligro
El colimamil es la única especie arbórea del área. Su distribución es limitada, y las poblaciones que viven en El Tromen representan el límite más austral de su rango. Amenazada por la recolección de leña, esta planta ha sido objeto de un trabajo conjunto entre los guardaparques del área, el INTA y el vivero local de Chos Malal: se recolectaron semillas, se produjeron ejemplares y se plantaron en el terreno. El seguimiento de estas plantaciones busca evaluar su supervivencia y generar información para futuras acciones de recuperación.
Santuario para las aves
La Laguna Tromen y el Bañado Los Barros son ecosistemas vitales para cientos de especies de aves. En el área se han registrado 117 especies, 41 de las cuales son acuáticas: flamencos australes, cisnes de cuello negro y muchas otras que encuentran en estos humedales el alimento, el descanso y los espacios de reproducción que necesitan para sobrevivir.




