El tráfico aéreo en toda América Latina y el Caribe registró su primera caída interanual en cinco años durante junio, con una contracción del 2,3%. En total, la región transportó 893 mil pasajeros menos respecto al mismo mes de 2025, alcanzando 37,3 millones de viajeros.
La caída golpeó en forma pareja a todos los segmentos: el tráfico doméstico se redujo un 2,0%, el internacional dentro de la región cayó 3,0% y los vuelos internacionales extrarregionales disminuyeron 2,7%. Los especialistas señalan que el retroceso obedece a una combinación de factores: menor demanda en los principales mercados, ajustes operativos de las aerolíneas y una región donde el consumo se desacelera.
Argentina fue especialmente afectado. El país perdió 238 mil pasajeros (caída de 10,1%), con un desplome particularmente severo en vuelos domésticos: bajaron 17%. En contraste, los tres mercados más grandes de la región —Brasil, México y Colombia— concentraron cerca del 65% del tráfico total. México registró la pérdida absoluta mayor, con 293 mil pasajeros menos.
No todas las noticias fueron negativas. Panamá creció 10,9% gracias a la expansión de su hub en Tocumen, mientras que República Dominicana aumentó 6,1% por la temporada alta turística y la recuperación de rutas desde Europa y Estados Unidos.
Un dato preocupante: las aerolíneas siguen ofreciendo más asientos (crecimiento de 0,9% en capacidad disponible) mientras transportan menos pasajeros. El factor de ocupación promedio bajó a 81,6%, perdiendo 1,6 puntos porcentuales respecto a junio de 2025. Esta brecha entre oferta y demanda obligó a varias compañías a revisar su programación de vuelos.
Aunque junio fue un mes difícil, el balance del primer semestre sigue siendo positivo. Entre enero y junio, la región movilizó 242,8 millones de pasajeros, 3,4% más que en el mismo período de 2025. Los analistas advierten que el desempeño del tercer trimestre será decisivo para saber si se trata de una caída coyuntural o de un ajuste más profundo en la demanda regional.




