La tormenta tropical Rachel azotó la costa de California con olas de considerable tamaño que impactaron directamente contra viviendas y defensas costeras. Long Beach, en el condado de Los Ángeles, fue una de las zonas más golpeadas, donde el avance del océano Pacífico destruyó partes de una pasarela de madera y comprometió la seguridad estructural de varias propiedades frente al mar.
Las autoridades identificaron al menos ocho edificios correspondientes a 13 direcciones como inseguros para habitar debido a los daños causados por el oleaje y la erosión. La situación obligó a evacuaciones masivas de residentes mientras se desplegaban operativos de emergencia en toda la región.
Newport Beach también resultó afectada, con agua que avanzó sobre calles y sectores residenciales de la península de Balboa. Las autoridades tuvieron que reforzar las barreras de arena e intensificar los equipos de respuesta rápida.
El fenómeno combinó olas de gran magnitud, mareas elevadas y erosión costera previa, lo que intensificó el impacto sobre las comunidades del sur de California. Aunque el Centro Nacional de Huracanes clasificó a Rachel como ciclón postropical durante la noche del sábado, sus remanentes continuaron generando precipitaciones intensas y condiciones meteorológicas peligrosas en el sudoeste estadounidense.
Las lluvias se extendieron hacia el interior de California y Nevada, provocando inundaciones repentinas y complicaciones en varias rutas. Pese a que las autoridades señalaron que las inundaciones costeras del domingo fueron menos graves de lo previsto inicialmente, el fuerte oleaje y las lluvias seguían representando riesgos significativos para la población.




