Un potente terremoto de magnitud 7,5 movió el oeste de Colombia en la mañana del lunes, con epicentro a 20 kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a 96 kilómetros de profundidad.
El sismo causó daños estructurales reportados en varias ciudades colombianas, entre ellas Quibdó, Manizales, Bogotá, Medellín, Cali y Pereira. La sacudida también fue percibida en países vecinos como Ecuador y Panamá.
El presidente colombiano Abelardo de la Espriella intervino minutos después del evento para anunciar que asumía personalmente la coordinación de la respuesta. A través de sus redes sociales, informó haber ordenado la instalación de un Puesto de Mando Unificado para organizar la atención de los dañados y afectados.
"Le he solicitado al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres un reporte detallado de la situación y de las necesidades más urgentes. También estaré personalmente en Pereira para acompañar a los afectados y verificar la respuesta del Gobierno", indicó el mandatario, quien asumió su cargo días antes del terremoto.
Espriella cerró su mensaje con un llamado a la calma: "No están solos. El Estado está presente y actuando".




