El oficialismo acelera los trámites en el Senado para aprobar el Súper RIGI, el régimen que busca atraer mega inversiones en energías renovables, inteligencia artificial y biotecnología. La votación se espera para la próxima semana, aunque especialistas advierten sobre consecuencias ambientales serias.
Durante un plenario de comisiones del miércoles, expertos cuestionaron duramente el proyecto, que ya obtuvo media sanción en Diputados hace dos meses. El texto cuenta con algunas modificaciones puntuales solicitadas por legisladores dialoguistas.
El Súper RIGI requiere inversiones mínimas de 1.000 millones de dólares — cinco veces más que el RIGI original — y ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años. A diferencia de su antecesor, este régimen excluye proyectos de recursos naturales e infraestructura.
Quién se opone y por qué
Guido Gak, economista de la Fundación Fundar, alertó que el consumo intenso de agua y energía de centros de datos ocurriría después de completarse el período de beneficios fiscales. Pidió auditorías ambientales anuales públicas para controlar el impacto hídrico y energético.
Micaela Sánchez Malcolm, ex secretaria de Innovación Pública y presidenta de la ONG Géneras, cuestionó la falta de precisión regulatoria. Aunque reconoce la necesidad de inversión, señaló que los requisitos ambientales y sus efectos reales no quedan claros. También destacó que estos proyectos generan empleo principalmente durante la construcción, con poca dotación de personal permanente.
Florencia Gómez, de CEPPAS, alertó sobre el impacto acumulativo en provincias del Interior donde ya hay barrios con presión de agua insuficiente. Catamarca y La Rioja son especialmente vulnerables a una mayor presión sobre sus recursos hídricos.
La firma del dictamen de mayoría está prevista para la próxima semana, tras una última ronda de exposiciones.




