El analista económico Fausto Spotorno plantea un orden de prioridades distinto al que sugieren algunos en el debate macroeconómico actual. Mientras se reaviva la discusión sobre una eventual devaluación, Spotorno considera que es más urgente terminar de liberar completamente el mercado de cambios sin permitir que se escape la inflación.
En la visión de Spotorno, a nivel macroeconómico lo peor de la crisis ya pasó, aunque advierte que la realidad es más compleja en las empresas individuales que aún atraviesan recortes y reestructuraciones. La fotografía varía según el sector: algunos que se desplomaron ya tocan piso y se recuperan lentamente.
Un sector que lo sorprende por su debilidad es la construcción, pese a que el mercado inmobiliario en alquiler muestra rentabilidades históricamente altas. Spotorno explica que el sector se desplomó durante la crisis anterior y, aunque ahora recupera, sigue muy por debajo de los niveles de 2023, principalmente por la ausencia de obra pública y porque el cepo cambiario había generado incentivos artificiales para construir.
Respecto a cómo deben adaptarse los empresarios a los nuevos costos y condiciones, Spotorno es directo: la readecuación es responsabilidad del empresario. Lo que el gobierno puede hacer es atraer inversiones y facilitar el recambio, principalmente mediante la reducción de tasas de interés para expandir el crédito, que hoy es muy limitado en Argentina.
Una preocupación de fondo de Spotorno es que la polarización política argentina genera consecuencias muy negativas para el crecimiento. Señala que en futuras elecciones no se debatirá sobre ajustes menores de inflación o crecimiento, sino sobre orientaciones económicas radicalmente diferentes.
Sobre la inflación reciente, Spotorno observa que el dato de la Ciudad de Buenos Aires (2,9%) incluye factores estacionales que no necesariamente se replican a nivel nacional. Para julio, estima que podría rondar el 2% o 2,1%.




