Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la milicia kurda que combatió al Estado Islámico durante años, dejaron de existir como organización independiente. Su comandante, Mazloum Abdi, lo confirmó desde el palacio presidencial de Damasco tras un acuerdo con el nuevo gobierno sirio.
El anuncio marca un giro político decisivo en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024. La integración de la FDS en las brigadas del ejército nacional completa la reorganización de fuerzas que el nuevo presidente Ahmed al-Sharaa impulsó como prioridad.
De milicia a historia
Las FDS nacieron en 2015 con apoyo estadounidense cuando combatientes kurdos derrotaban al Estado Islámico en Kobane, en el norte sirio. Durante años fueron la fuerza armada más profesional y mejor equipada del país, llegaron a sumar unos 100.000 combatientes entre kurdos y árabes, y controlaban extensas zonas petroleras del norte y noreste.
Tras vencer territorialmente al Estado Islámico en 2019, las FDS se mantuvieron como la fuerza militar más potente de Siria. Pero ese poder se desvaneció cuando Washington decidió respaldar al nuevo gobierno en Damasco, dejando atrás a su antiguo aliado kurdo.
La decisión de disolverse cierra un ciclo de transformaciones en Siria desde el fin de la guerra civil.




