El Congreso Nacional enfrenta un panorama desigual en el segundo semestre. Mientras el Senado se ve atrapado por una montaña de proyectos de ley que genera desacuerdos políticos y frena iniciativas del Gobierno, la Cámara de Diputados avanza más lentamente, pendiente de lo que resuelva la Cámara alta.
En Diputados, por el momento, el foco está puesto en el proyecto anti barras, impulsado por la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. Se anticipa que pronto llegará la iniciativa de reforma a la Ley de Inocencia Fiscal, catalogada como prioridad máxima por la Casa Rosada.
Otros temas quedaron en el camino: la ley de adhesión al tratado de patentes está trabada por desacuerdos con Estados Unidos, la propuesta de regulación de lobby perdió impulso ante la resistencia empresarial, y los cambios a la financiación universitaria no tienen perspectivas de avance inmediato.
En el Senado, el atascamiento es mayor. El Ejecutivo concentró allí sus proyectos porque tiene mejor relación de fuerzas que en Diputados. Sin embargo, esa cantidad de iniciativas generó saturación. Entre los temas trabados figuran la inviolabilidad de la propiedad privada, la reducción de subsidios al gas en zonas frías y la reforma electoral.
Se espera que en la convocatoria para el 15 de julio se traten estos asuntos pendientes, junto con nuevos pliegos judiciales y la media sanción de la ley Hojarasca, que busca derogar alrededor de 70 iniciativas consideradas obsoletas.





