El sarampión vuelve a encender alarmas en Argentina y el mundo. Se trata de una enfermedad viral que se contagia por vía respiratoria y es sumamente contagiosa: hasta 9 de cada 10 personas no vacunadas pueden infectarse si tienen contacto con alguien enfermo.
Según explicó la infectóloga pediátrica Dra. Virginia Verdaguer, el virus viaja en las gotitas de saliva que expulsamos al respirar, hablar, toser o estornudar. Esas gotitas pueden flotar en el aire y las superficies hasta dos horas. Una persona infectada puede transmitir el virus desde cuatro días antes de que aparezca la erupción característica hasta cuatro días después.
¿Por qué reaparecen los brotes? La respuesta es clara: caída en las coberturas de vacunación, esquemas incompletos y aumento de viajes internacionales de personas no inmunizadas. El virus encuentra personas susceptibles — es decir, sin protección — y se propaga rápidamente.
En Nueva York, la situación fue lo suficientemente grave como para declarar emergencia sanitaria el 5 de octubre de 2026. Hasta principios de octubre se habían registrado 108 casos, con 92 de ellos en comunidades rurales de 18 condados con cobertura de vacunación insuficiente.
Síntomas a los que hay que prestar atención: fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y malestar general. Entre 7 y 14 días después del contacto con alguien infectado, aparece una erupción que comienza en la cara y se extiende por el cuerpo.
Si sospechas sarampión, llama al centro de salud antes de concurrir para que el personal pueda tomar medidas de aislamiento respiratorio. Evita transporte público, trabajo, escuela y espacios compartidos hasta que un médico descarte la enfermedad.
No es una enfermedad leve. Aunque muchos se recuperan, el sarampión puede causar complicaciones graves: neumonía (principal causa de hospitalización), otitis, diarrea, encefalitis e incluso la muerte. Los niños menores de 5 años y personas con sistemas inmunológicos débiles corren mayor riesgo.
La única protección efectiva es la vacunación. Verificá tu esquema de vacunas y el de tu familia. Es el único camino para evitar que el virus encuentre personas susceptibles en la comunidad.




