La actividad económica de Santa Cruz atraviesa una crisis persistente. En agosto de este año la caída fue del 4,6% comparado con el mismo mes de 2025, y acumuló una contracción del 7,9% en los primeros ocho meses. Lo más preocupante: completó catorce meses consecutivos sin registrar un solo mes con variación positiva respecto al año anterior.
Los datos fueron publicados por la Federación Económica de Santa Cruz y revelan un deterioro profundo en sectores clave de la provincia. Aunque en agosto hubo un pequeño repunte desestacionalizado del 0,4% respecto de julio —el primer mes positivo desde diciembre de 2025—, esto no alcanzó para revertir la tendencia ni interrumpir la mala racha anual.
El consumo está en el piso. Los comerciantes de alimentos y bebidas reportan una caída del 9,6% interanual y acumulan una baja del 11,1% en lo que va del año. Los locales relevados mencionan pérdida de poder adquisitivo, salarios bajos, falta de empleo y endeudamiento generalizado de los hogares. Las promociones y descuentos por volumen son ya medidas defensivas, no señales de recuperación.
En farmacias y perfumerías la situación es similar: cayeron 9% en comparación anual y acumulan una baja del 9,8%. Los dueños describen menos pedidos, clientes más selectivos y una reducción del consumo vinculada a PAMI. Que retroceda un rubro vinculado a la salud muestra cuán ajustados están los bolsillos de los santacruceños.
La única excepción fue la ropa. Calzado, indumentaria y textiles mejoraron 2,6% interanual impulsados por el Día del Niño, liquidaciones y cambio de temporada. Aun así, acumulan una baja del 2% en los ocho meses. Construcción y ferreterías permanecen prácticamente estancadas.
Servicios profesionales, hotelería y turismo cayeron 3,6% interanual y cierran con una baja acumulada del 11,6% respecto a 2025. La minería y algunos contratos privados son los únicos que actúan como amortiguadores para parte de la actividad profesional.




