El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, distribuyó un pago extraordinario de $500.000 exclusivamente entre docentes que no paralizaron actividades durante el primer semestre. El sindicato ADOSAC rechazó frontalmente la medida y la calificó como un intento de disciplina y castigo hacia quienes ejercieron derecho de huelga.
El beneficio fue establecido por Decreto Provincial 673/26 y alcanza a docentes, supervisores, directivos y personal de apoyo que trabajaron sin faltar durante todos los días hábiles entre febrero y el 30 de junio. Se trata de una asignación única, fija, que no es remunerativa ni bonificable.
Desde ADOSAC, su referente en Río Gallegos Juan Manuel Valentín acusó al Ejecutivo de preferir "la extorsión al diálogo" e hizo notar que el monto supera ampliamente cualquier mejora salarial discutida en paritarias. Calculó que para un docente recién ingresado con doble cargo, el aumento del 10% acordado para julio representa entre $220.000 y $230.000 mensuales. El bono selectivo de $500.000 equivale así a más del doble de esa mejora.
El gremio sostiene que la medida demuestra que los fondos existían, pero se prefirió usarlos de forma selectiva en lugar de mejorar ofertas salariales generales durante el conflicto. Además, el sindicato mantiene que toda la docencia provincial está por debajo de la línea de pobreza y denuncia problemas estructurales en establecimientos escolares: el Secundario 10 de Río Gallegos suspendió clases por fallas de infraestructura, y hay varios colegios con interrupciones similares.
Vidal también anunció devoluciones de descuentos aplicados en huelgas pasadas, pero advirtió que en el futuro cada día no trabajado será descontado. La combinación de reintegros excepcionales, premios selectivos y amenazas de descuentos marca la nueva estrategia oficial para gestionar el conflicto docente provincial.




