El presidente español Pedro Sánchez cuestionó directamente a Marruecos por los eventos de fines de julio, cuando miles de migrantes ingresaron masivamente en la ciudad autónoma de Ceuta. En una entrevista desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de Naciones Unidas, Sánchez fue claro: "su control de fronteras falló" durante esos días.
El Gobierno español investiga lo sucedido y espera que Rabat presente explicaciones y acciones concretas. A pesar de la tensión generada, Sánchez sostuvo que la cooperación bilateral sigue siendo sólida.
Pero el reclamo más duro vino hacia adentro de Europa. Sánchez criticó la falta de solidaridad de varios socios de la Unión Europea en medio de la crisis. Señaló que España había demostrado ese compromiso con Italia durante los desafíos migratorios en Lampedusa y con Dinamarca frente a amenazas territoriales en Groenlandia. "Por eso pedimos esa solidaridad cuando se trata de Ceuta", subrayó, recordando que la ciudad es frontera exterior europea con África.
La entrada masiva de finales de julio desbordó temporalmente la capacidad de acogida de Ceuta y obligó a reforzar recursos. Desde entonces, Madrid y Rabat negocian sobre la situación de menores no acompañados y el retorno de quienes no tienen derecho a quedarse en España.




