El delantero Maximiliano Salas cerró su ciclo en River y se sumará a Independiente Rivadavia de Mendoza. Su salida fue abrupta: fue apartado del plantel junto a otros futbolistas y enviado a entrenar en instalaciones separadas del resto.
En declaraciones tras su llegada a Mendoza, Salas no ocultó su malestar con el trato recibido. "En los últimos dos meses no me sentí jugador", expresó, aunque reconoció que entrenó todos los días con un preparador físico destinado al grupo marginado.
Lo que más le molestó fue la falta de explicaciones directas. El director deportivo Pablo Longoria les comunicó por teléfono que no se presentaran con el resto del equipo, mientras que el entrenador Eduardo Coudet nunca les dio mayores detalles sobre la decisión.
Salas jugó apenas un partido como extremo izquierdo —su posición preferida— en River. También sufrió un esguince de rodilla que lo mantuvo fuera un mes, del cual regresó con inseguridad. "No es lo mismo entrenar separado", sostuvo, y calificó la medida como extra futbolística.
Con respecto a su nuevo club, el delantero se mostró esperanzado. Independiente Rivadavia ya está clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores 2026, y el entrenador Alfredo Berti le prometió un rol en el que pueda estar cómodo. "Vengo a jugar y mostrar la clase de jugador que soy", afirmó antes de someterse a la revisión médica.




