La inflación mensual de agosto se moderó a 1,7%, el registro más bajo en un año. Pero el dato que preocupa a los trabajadores es otro: mientras los salarios subieron 29,7% en los últimos doce meses, la inflación alcanzó 33%.
Ese desfasaje de casi cuatro puntos se profundiza cuando se mira hacia atrás. Los salarios registrados siguen por debajo de lo que ganaban los trabajadores en noviembre de 2023, lo que significa que el poder adquisitivo continúa erosionándose pese a las subas nominales.
De acuerdo al informe del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET), en los primeros ocho meses de 2026 los precios acumularon un aumento del 20,5%. Si ese ritmo se mantiene durante el resto del año, la inflación anual cerraría cerca del 32,3%.
En agosto, los mayores saltos se vieron en bebidas alcohólicas y tabaco (2,7%, con cigarrillos trepando 4%), vivienda (2,5%, arrastrada por gas, expensas y agua) y comunicaciones (2,2%, con televisión por cable en 5,4%).
Alimentos subió 1,8%, pero con dispersión: frutas saltaron 11,8% y verduras 4,5%, mientras las carnes bajaron levemente.
Con perspectiva anual, transporte lidera con 40,4% y vivienda sigue con 39,4%. En este último rubro, electricidad subió 54,5% y gas 42,2%.
El sector público es el más rezagado en recuperación salarial, mientras que la economía privada destruyó más de 240.000 puestos de trabajo asalariados formales desde el inicio de la gestión actual. La informalidad ahora alcanza al 44% de los ocupados.




