La tensión entre Rusia y Ucrania escaló nuevamente tras un bombardeo ucraniano con alrededor de mil drones contra territorio ruso. En respuesta, Moscú lanzó un ataque aéreo masivo contra la ciudad de Zaporiyia, en el sureste ucraniano.
El ataque ruso del domingo por la noche dejó al menos cinco heridos e impactó en edificios residenciales, una universidad y un centro comercial de la zona. Según informó la defensa ucraniana, sus fuerzas lograron interceptar 148 drones rusos durante la misma operación, mientras que Moscú reportó haber derribado 244 aeronaves ucranianas en distintas regiones.
El Ministerio de Defensa ruso sostuvo que sus operaciones se dirigieron contra depósitos, centros logísticos y puertos ucranianos vinculados a instalaciones militares. Sin embargo, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió que Rusia mantiene su estrategia ofensiva sin señales de detención y alertó sobre una posible escalada del conflicto.
Zelenski realizó estas declaraciones en la previa a su participación en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde espera encontrarse con el presidente estadounidense Donald Trump para discutir el futuro del conflicto.
En un hecho colateral, Moldavia cerrró temporalmente parte de su espacio aéreo tras detectar un objeto aéreo no identificado cerca de la medianoche, sumándose a las tensiones en la región.




