Un nuevo ataque masivo de Rusia contra infraestructuras energéticas en Ucrania dejó sin electricidad a más de 600.000 hogares en Kiev y alrededores. Según reportes, el bombardeo incluyó 39 misiles balísticos y más de 102 drones lanzados durante la madrugada.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que apuntó contra plantas termoeléctricas destinadas a abastecer instalaciones militares e industrias de armamento. Específicamente mencionaron los ataques a las centrales Dárnitskaya y Kíevskaya, además de un centro de procesamiento de datos del banco Ukrsibbank.
Desde Kiev, el presidente Volodimir Zelenski confirmó múltiples víctimas fatales y heridos producto de los bombardeos. La ofensiva rusa provocó daños en 26 instalaciones eléctricas y otras cuatro vinculadas a petróleo y gas en territorio ucraniano.
Los ataques forman parte de la estrategia de Rusia de debilitar la infraestructura crítica de Ucrania mientras el conflicto continúa sin señales de resolución a corto plazo.




