Investigadores brasileños descubrieron que el ruido de las embarcaciones y la actividad turística en playas afectan gravemente la comunicación de los peces de arrecife, alterando procesos vitales como la alimentación, la reproducción y la defensa del territorio.
Un equipo de la Universidad Federal de Pernambuco analizó los sonidos submarinos en dos playas del litoral noreste brasileño durante la temporada turística. Con sistemas de grabación subacuática que registraron más de 80 horas de monitoreo, detectaron que la contaminación acústica reduce significativamente la diversidad de sonidos que emiten los peces.
Según el investigador Túlio Freire Xavier, el análisis mostró una reducción clara en los sonidos producidos por los peces precisamente en zonas con mayor ruido humano. Esto ocurre porque el ruido de las embarcaciones enmascara sus señales acústicas, dificultando que se escuchen entre ellos, o porque los peces modifican su comportamiento en respuesta al ruido.
El trabajo registró nueve tipos distintos de sonidos de peces, pero tres dejaron de detectarse en las áreas más transitadas. Muchas especies dependen de estas señales para encontrar pareja durante el apareamiento, defender territorio, coordinar movimientos grupales y advertir sobre depredadores.
Los investigadores también midieron la complejidad acústica del ecosistema, que disminuyó en los arrecifes expuestos a ruido humano, indicador clave de la diversidad biológica del lugar.
Aunque el estudio se realizó en Pernambuco, entre enero y febrero de 2022 y nuevamente en abril de 2023, los autores alertan que el problema puede repetirse en otros arrecifes brasileños con intenso tráfico de embarcaciones y turismo náutico.




