En una nueva audiencia sobre la causa que enfrenta el ciudadano ruso Konstantin Rudnev por presunta trata de personas, se profundizó el enfrentamiento entre su defensa y la Fiscalía Federal de Bariloche en torno a su estado de salud y la evaluación ordenada por la Cámara Federal de Casación Penal.
El abogado defensor Martín Sarubbi rechazó frontalmente la teoría de que las cirugías de su cliente sean una estrategia para evadir el cumplimiento de la prisión preventiva en una cárcel. Señaló que cada intervención quirúrgica estuvo respaldada por profesionales que asumieron responsabilidad sobre sus diagnósticos.
"Yo no invento intervenciones quirúrgicas. Si se realizan, es porque existe una realidad médica que las determina", declaró Sarubbi. También cuestionó que se presuma que médicos operarían gratuitamente a una persona solo para prolongar su arresto domiciliario.
Según la documentación aportada por la defensa, tras una intervención anterior Rudnev presentó complicaciones posquirúrgicas —fiebre, taquicardia, hipertensión— que requirieron su hospitalización. Para la defensa, se trata de hechos médicos documentados, no de obstáculos deliberados.
La Fiscalía mantiene una posición inversa: sostiene que han transcurrido más de 90 días sin completar la evaluación del Cuerpo Médico Forense y ve en los problemas de salud sucesivos una "maniobra dilatoria" destinada a mantener a Rudnev en su domicilio de San Vicente.
La acusación afirmó que se mostró convencida de que los problemas de salud no impiden necesariamente que el ruso cumpla la medida en un establecimiento penitenciario. Por eso pidió que un equipo médico se traslade al domicilio para realizar allí la pericia, pedido al que la defensa no se opuso aunque solicitó ser notificada con anticipación.
La Cámara Federal había revocado la prisión domiciliaria de Rudnev hace poco tiempo y dispuso su regreso a un penal, pero condicionado a que una junta médica evaluara si su estado de salud permitía el traslado.




