El inicio del Año Nuevo Judío 5787 propone, según el Gran Rabino de AMIA, un alto en la carrera diaria para reconectarse con lo esencial. En vísperas de Rosh Hashaná, Eliahu Hamra reflexionó sobre cómo el constante flujo de información y las redes sociales fragmentan la atención en las personas.
Hamra planteó que esta festividad ofrece la oportunidad de pausar el ruido cotidiano y reencontrarse con uno mismo. Recordó que cada persona es única, sin equivalentes en apariencia, carácter o talento, y que cada quien llega al mundo con una misión que nadie más puede cumplir.
El impacto del entorno moderno fue central en su mensaje: "Las noticias invaden nuestro corazón, las redes sociales dispersan nuestra atención e incluso la inteligencia artificial ocupa cada vez más espacio en aquello que hace tan especial al ser humano: el pensamiento, la creatividad y la capacidad de elegir por sí mismo".
Hamra también abordó el concepto de teshuvá, el arrepentimiento que caracteriza estos días sagrados. Explicó que no se trata solo de lamentar acciones negativas, sino de volver al punto interior y puro de cada persona, evitando que los deseos y las atracciones de la vida se conviertan en una forma de evasión.
En su reflexión, señaló que durante el año muchos caen en la trampa de compararse con otros y desear lo que poseen, cuando en realidad, según su perspectiva, cada uno recibe exactamente lo que necesita para cumplir su propósito en la vida.




