El indicador que mide la confianza de inversores en Argentina cerró la semana en 505 puntos básicos, después de desplomarse más de 5% en el último día. Aunque bajó 27 unidades, sigue por encima del piso de los 500 que marcaba hace poco.
El movimiento cortó tres días seguidos de alza que había llevado el riesgo país a sus máximos desde mayo. En apenas una semana sumó casi 60 puntos, reflejando una volatilidad que refleja la fragilidad del contexto externo.
Desde principios de julio, el indicador subió 102 puntos, pasando de 403 a 505. El culpable no fue un único factor. Los inversores recibieron presión desde múltiples frentes: las tasas de Estados Unidos subieron (10 años a 4,7% y 30 años a 5,34%, el máximo desde 2007), mientras Japón enfrentaba su propia corrección. En el medio, la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente y otros conflictos globales desataron una retirada de dinero de mercados emergentes.
En la Argentina, la noticia de indicadores sociales en caída libre determinó que inversores prefieran no asumir riesgos. El empleo y los salarios mostraron deterioro, sembrando dudas sobre la continuidad del plan libertario.
Lo paradójico es que julio dejó dos buenos datos que apenas generaron ruido: un nuevo récord de superávit comercial y un mes con resultado fiscal positivo. Según consultoras locales, lo que antes habría sido noticia hoy se convierte en "piso" — lo mínimo esperado.
A pesar del bajón de esta semana, el riesgo país acumula una suba de 17% desde que arrancó agosto. Sin embargo, medido en todo el año, aún registra una baja de 11,6%.
En el mercado de bonos, algunos papeles ganaron terreno (el AL35D subió 2,3%), pero otros cayeron. Las acciones argentinas en Wall Street se movieron con disparidades: Supervielle y Ternium tuvieron ganancias, mientras que Telecom cedió.
En la bolsa local, el Merval subió 1,3% hasta los 2.913.183,61 puntos. Medido en dólares, cerró en US$1.826,09.




