Los cambios en la estructura de la jefatura de Gabinete que encabeza Diego Santilli generaron fricciones internas en el Gobierno nacional. La semana pasada se publicaron modificaciones que trasladaron organismos como ARSAT y Enacom hacia nuevas dependencias, generando especulaciones sobre equilibrio de poder.
En los pasillos de Casa de Gobierno circulan dos versiones enfrentadas sobre el significado real de estos movimientos. Desde el entorno de la secretaria general Karina Milei sostienen que los cambios debilitan la influencia del asesor presidencial Santiago Caputo, quien tenía personas clave en esas áreas. Al mismo tiempo, sectores cercanos al asesor salieron a desmentir esta interpretación, asegurando que Santilli y Caputo coordinaron cada paso de la reorganización.
Lo cierto es que ARSAT, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y la Agencia de Acceso a la Información Pública cambiaron de estructura administrativa. Enacom pasó de depender de la Secretaría de Innovación a reportar directamente a la Jefatura de Gabinete, mientras que ARSAT y Correo Argentino se trasladaron a la vicejefatura de Gabinete del Interior.
En los últimos días también circuló una versión, rápidamente desmentida por fuentes oficiales, de que podría haber nuevos cambios en organismos como la SIDE o la ARCA, ambos con funcionarios vinculados a Caputo.
Desde La Libertad Avanza describen a Santilli como un articulador capaz de mediar entre los distintos sectores que conviven en disputa dentro del Gobierno, incluidos los allegados a la familia presidencial y el círculo cercano al asesor.




