Dentro del Parque Nacional Lanín, sobre la margen sur del lago Lácar, Villa Quila Quina concentra lo que los viajeros buscan en la Patagonia: playas de aguas transparentes, senderos en bosques de coihue y raulí, cascadas, y una historia tejida por la Comunidad Mapuche Curruhuinca que sigue viviendo en el territorio.
El acceso es directo desde San Martín de los Andes. Por tierra, se toma la Ruta Nacional 40 y luego un desvío hacia un camino de ripio que serpentea entre montañas. El trayecto atraviesa bosques, gana altura y regala miradores naturales sobre el lago y los cerros Abanico y Colorado. Las curvas y pendientes requieren conducir con cuidado, pero permiten ver de cerca cómo viven las familias mapuche: sus viviendas, corrales y huertas integrados al paisaje.
Quien prefiera no manejar el camino de montaña tiene otra opción: embarcaciones desde el puerto de San Martín hacen el recorrido navegando en unos treinta minutos. Durante la travesía se ven las costas del Lácar y distintos sectores habitados. La llegada al muelle de Quila Quina es una de las imágenes clásicas del lago: el bosque y las montañas reflejados en el agua.
Qué hacer allí
Playa La Puntilla es la más concurrida: agua limpia, costa reparada y bosque de fondo. Ideal para descansar, tomar mate y estar con la familia. Los senderos llegan hasta la cascada del Arroyo Grande y permiten explorar el bosque sin ir muy lejos.
En el muelle y sus alrededores hay bares y restaurantes con propuestas locales. Varios puestos venden artesanías y productos regionales hechos por pobladores de la zona. Media jornada alcanza para recorrer lo esencial; un día completo permite disfrutar con más calma.
Las navegaciones varían según la temporada y el clima. Conviene consultar con las empresas prestadoras antes de viajar, especialmente en invierno.




