Un relevamiento del Movimiento Evita y la Universidad de Buenos Aires revela que el 72% de los hogares en barrios vulnerables de la Ciudad se endeudó para pagar lo esencial: comida, salud, servicios e impuestos.
El dato más crudo está en los motivos: entre quienes pidieron un crédito o préstamo, el 73% fue para comprar alimentos, el 54% para gastos médicos, el 44% para servicios e impuestos y el 25% para pagar el alquiler. No es un lujo que no pueden afrontar. Es sobrevivir.
Lo alarmante es cómo consiguen ese dinero. Apenas el 32% recurre a un banco. En cambio, el 65,5% usa billeteras virtuales como Mercado Pago, el 62% pide a familiares, el 45,8% compra fiado en comercios barriales y el 43% acude a prestamistas del barrio, muchas veces con condiciones usurarias.
Pero el verdadero problema es lo que viene después: no pueden pagar.
Entre quienes tomaron préstamos, el 66,2% está en mora con alguno o todos sus créditos. De ese grupo, el 70,2% acumula atrasos de más de tres meses. Con las tarjetas de crédito ocurre algo parecido: el 56,3% de las familias no está al día, y el 62% de ellas registra demoras superiores a tres meses. El 71,3% tuvo que pedir prestado para pagar lo que ya debía.
Jonathan Thea, del Movimiento Evita, lo resume así: "La gente se endeuda como puede para poder subsistir y después no puede asumir los pagos porque las condiciones del crédito son tremendas y su poder adquisitivo no se lo permite".
En un contexto de caída de ingresos y precios que suben más rápido que los salarios, la mora es casi inevitable. Y según los activistas, la tendencia va a empeorar: el Gobierno ya anunció que su modelo económico no cambia.




