Lidia de Salvo es sommelier y conoce bien el territorio donde trabaja. Desde la bodega Fincas del Limay en Senillosa, colabora en la difusión de los vinos neuquinos y participa en ferias y eventos que ponen en valor la producción local.
Con motivo de la celebración del Día Mundial del Pinot Noir —18 de agosto—, De Salvo analiza por qué esta cepa encuentra en la Patagonia un espacio para desarrollar su propia identidad. "Es una cepa que nació en Borgoña, Francia, y es una de las más delicadas del mundo. Tiene piel fina, es de zonas frías, color suave y notas a frutos rojos", describe.
Lo que más la entusiasma es la versatilidad de este Pinot. "Puede acompañar comidas muy variadas, lo que la acerca a distintos públicos", señala. Entre sus recomendaciones aparecen opciones que creen puentes con la gastronomía regional: risotto con hongos de San Martín de los Andes, carnes o cordero patagónico, depende la cocción y el acompañamiento.
Un vino para nuevas generaciones
De Salvo observa que los jóvenes eligen cada vez más este tipo de vinos porque no buscan tanto la contundencia ni la madera que caracteriza a otras variedades. La frescura y acidez natural del Pinot Noir permiten maridar con platos livianos, lo que amplía su alcance.
En la región, Neuquén organiza eventos alrededor de esta cepa: el Foro del Pinot Neuquino para actores de la cadena vitivinícola y La Noche del Pinot, abierta al público, el 22 de agosto en el Centro de Convenciones Domuyo.




