Una periodista y candidata a gobernadora fue asesinada a balazos en un mercado al norte de Lima, reavivando la presión sobre el gobierno peruano en medio de elecciones regionales próximas y una ola de inseguridad.
Susy Aponte Polo se postulaba por la región Áncash cuando fue atacada el último fin de semana. Sus investigaciones señalaban casos de corrupción que involucraban a la Policía y autoridades locales. Antes del crimen, había recibido amenazas de un general de la institución.
La ONU pidió al gobierno peruano una investigación rápida para evitar la impunidad. En redes sociales, ciudadanos exigen explicaciones, mientras que los partidos políticos critican duramente a la presidenta Keiko Fujimori y su ministro del Interior, César Astudillo Salcedo.
El timing agudiza la crisis: Fujimori fue elegida con promesas de seguridad, pero su popularidad se desplomó. En agosto registró 169 homicidios. Encuestas recientes muestran que apenas un tercio de peruanos la apoya, frente a tres de cada cinco hace un mes.
Las elecciones regionales y municipales están fijadas para el 4 de octubre. Desde hace dos meses, la Policía está involucrada en escándalos de corrupción y homicidios. El jefe de la institución renunció a principios de septiembre.




