El Banco Central de Paraguay tomó la decisión de intervenir Ueno Bank, una de las entidades financieras más importantes del país. La medida se activó después de detectar que el índice de solvencia de la institución cayó drásticamente, ubicándose por debajo de la mitad del mínimo requerido por la regulación local.
La situación generó inmediata preocupación en los mercados financieros, con temores de que otras bancos enfrenten dificultades similares. Como consecuencia directa, Carlos Carvallo, presidente del Banco Central, presentó su renuncia tras la solicitud expresa del mandatario paraguayo Santiago Peña.
Peña anunció que solicitó formalmente la renuncia de Carvallo y que negoció con los líderes del Congreso un proyecto de ley para autorizar el uso de fondos de garantía y permitir pagos inmediatos a los ahorristas. Además, exhortó a los legisladores a aprobar la medida "con toda celeridad".
Los clientes de Ueno Bank se preguntan qué ocurrirá con sus ahorros. El Fondo de Garantías de Depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos, equivalentes a aproximadamente 38.300 dólares estadounidenses. Para depósitos mayores a ese monto, el Banco Central indicó que procurará la "mayor protección posible".
La medida de intervención se produce días después de que Ueno Bank anunciara un plan de capitalización por 100 millones de dólares. Hasta septiembre, la entidad registraba depósitos de 2.836 millones de dólares, aunque experimentó una reducción de 95 millones en los fondos de clientes.
El contexto político complica aún más la crisis: Peña fue accionista de Ueno Holding hasta 2025, y el propio Carvallo era un exdirectivo de Ueno antes de asumir en el Banco Central. Esta conexión ya motivó que representantes de la oposición anuncien la promoción de un juicio político contra el presidente por presunto "mal desempeño de sus funciones".




