La provincia enfrenta un desafío sanitario cada vez más urgente por el cambio climático. Un análisis realizado en 2026 con la Organización Panamericana de la Salud revela datos alarmantes: los episodios de olas de calor en la región Confluencia pasaron de 3 por decenio a 26 entre 2016 y 2025, con mayor concentración en enero.
Estos eventos extremos no son solo un problema ambiental. El impacto directo en los hospitales es medible: se registra un incremento de alrededor del 4% en consultas de urgencia en los días posteriores al cese de los picos de calor, afectando principalmente a poblaciones vulnerables.
Desde el ministerio de Salud trabajan en fortalecer las capacidades de los servicios sanitarios. A través de la Mesa de Salud Ambiental y Cambio Climático (MeSACC), este año priorizaron tres líneas concretas: diseñar protocolos de preparación ante olas de calor, con un sistema de alertas escalonadas (verde, amarillo, naranja, rojo) y orientaciones específicas para grupos en riesgo.
También avanzan en reducir el uso de plásticos en los hospitales y mejorar la gestión de residuos, además de estimar la huella de carbono del sector salud. Estas medidas responden a lo que los organismos internacionales llaman el enfoque de "Una Salud": la integración de la salud humana, animal y ambiental.
Las Naciones Unidas señalan que es necesario reducir las emisiones globales un 18% para 2030 y un 45% para 2035 para evitar puntos de no retorno en el calentamiento global.




