Las condiciones meteorológicas mejoraron significativamente después de dos días de alerta roja, permitiendo a las autoridades neuquinas pasar a una etapa de evaluación de daños e iniciación de trabajos de remediación en toda la provincia.
Aunque se bajó el nivel de alerta en todo el territorio, la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos mantiene monitoreo permanente de ríos, arroyos y cañadones. Los caminos que presentan restricciones de circulación aún no serán habilitados automáticamente, por lo que se pide a los conductores respetar las disposiciones vigentes.
El fenómeno meteorológico, que provino desde territorio chileno, impactó con mayor intensidad en sectores cordilleranos del sur y centro provincial, donde se registraron aumentos de caudal, desbordes y deslizamientos. En el norte neuquino se contabilizaron anegamientos, caída de árboles y daños por viento.
Villa La Angostura fue una de las zonas más golpeadas. Arroyos que no presentaban caudales significativos desde hace más de una década se desbordaron, inundando sectores de la localidad. Aluminé también sufrió impactos importantes.
Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencias y Gestión de Riesgos, señaló que el descenso de la alerta tras dos días de rojo es un alivio. "Cuando se declara alerta roja significa que existe potencial de daño sobre la población y hay que tomar acciones", explicó la funcionaria.
Los equipos provinciales continúan relevando caminos, puentes, viviendas, establecimientos públicos y sectores productivos afectados. La normalización de servicios y circulación será progresiva, según las condiciones de seguridad y el avance de los trabajos de remediación.




