La Universidad Nacional del Comahue fue el escenario de una jornada provincial sobre el abordaje del suicidio donde participaron equipos de salud, autoridades y organizaciones comunitarias de toda la región.
La iniciativa, organizada por el Consejo Provincial de Atención Integral de la Salud Mental y Adicciones de Neuquén (COPAI) y declarada de interés por la Legislatura, buscó romper con un enfoque fragmentado del problema. Los intentos de suicidio y los suicidios consumados son ya una constante en los centros de urgencias y servicios de atención ambulatoria de la provincia.
La subsecretaria de Servicios de Salud, Guadalupe Montero, señaló que la solución requiere pensar el cuidado más allá del consultorio. "La vida de las personas no sucede solo cuando llegan al centro de salud", explicó, y enfatizó la importancia de que todos los actores del territorio —educación, trabajo social, policía, comunidad— estén atentos a las alertas.
Desde el área de Salud Mental Comunitaria del Ministerio de Salud, Verónica Domínguez resaltó que el acceso a tratamientos y otros determinantes sociales actúan como factores protectores. El suicidio es un problema de alta complejidad y múltiples causas, según especialistas presentes, condicionado por situaciones económicas, sociales y culturales.
La provincia aplica la Ley Nacional de Suicidio, aunque la jornada reflejó la brecha entre las políticas diseñadas y su efectiva llegada a los territorios donde realmente suceden las tragedias.




