El Gran Premio de Australia que se disputaba este domingo en Phillip Island no pudo llevarse a cabo. Las intensas lluvias y la falta total de visibilidad obligaron a suspender todas las competencias de MotoGP, Moto2 y Moto3.
La razón principal no fue solo el mal tiempo: los protocolos de seguridad exigen que el helicóptero médico esté operativo en todo momento. Con la lluvia, no fue posible garantizar que pudiera despegar en caso de emergencia. Como el hospital más cercano en Melbourne queda a dos horas por tierra —muy lejos del límite de 45 minutos permitido para traslados urgentes—, la organización decidió no arriesgar.
El director de carrera, Graham Webber, señaló que necesitaban una ventana de visibilidad de al menos 60 minutos en la pista y en la ciudad, algo que nunca llegó pese a los intentos de reprogramar las pruebas.
Entre los afectados estuvieron los pilotos argentinos Valentín Perrone (KTM) y Marco Morelli (Aspar Team), ambos en la categoría Moto3. Perrone había logrado el puesto 13 y Morelli el 19 en la clasificación del sábado, pero no pudieron correr.
En la categoría principal, Marc Márquez se quedó sin la oportunidad de extender su ventaja en el campeonato. El español había ganado la carrera sprint del sábado y salido desde la pole, pero coincidió con otros pilotos en que, aunque la pista era técnicamente manejable, el riesgo era demasiado grande por el transporte aéreo.
Como despedida del circuito —Phillip Island no volverá a estar en el calendario de MotoGP después de 2026—, los pilotos de la clase reina hicieron dos vueltas de demostración detrás del coche de seguridad y saludaron a los espectadores desde la recta principal.
El campeonato se reanuda del 30 de octubre al 1 de noviembre en Malasia, en el circuito de Sepang.




