El Gobierno nacional comenzó a endurecer negociaciones con sus aliados para los comicios de 2027. La condición es clara: solo cierra acuerdos con quienes respalden la eliminación de las PASO en el debate que se prevé para octubre o noviembre en el Senado.
Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, instruyó a los principales referentes libertarios para trasladar el mensaje a gobernadores y partidos socios. Quienes no acompañen la reforma electoral quedarán fuera de futuras negociaciones electorales, según aseguró un allegado al círculo íntimo presidencial.
La Casa Rosada sabe que la supresión de las primarias genera rechazo, especialmente en el peronismo, que ve en las PASO un instrumento para resolver sus internas. Aun sin contar con los votos necesarios en el Senado, desde Balcarce 50 advierten que el proyecto debe tratarse antes de fin de año: la Cámara Nacional Electoral demanda que cualquier cambio en las reglas de votación se defina con anticipación.
Diego Santilli, jefe de Gabinete, es el encargado de buscar respaldos legislativos mientras que, en paralelo, se negocia con los mandatarios provinciales. El Gobierno intenta cerrar alianzas amplias que pueden incluir listas conjuntas o lo que definen como "confrontación acordada", pero sujeto a que apoyen la reforma.
Parte del oficialismo reconoce que la credibilidad del Gobierno se vio afectada en 2025 por incumplimientos de acuerdos anteriores, lo que tensiona nuevas negociaciones. Patricia Bullrich aspira a anotar un triunfo político con la aprobación del proyecto, que es clave para allanar el camino para la reelección presidencial en 2027.




