A casi tres años del debut de Javier Milei en la presidencia, analistas políticos coinciden en señalar un mandato marcado por logros económicos pero erosionado en apoyo popular.
Según Raúl Timerman, director del Grupo de Opinión Pública, los votantes de Milei en 2023 apostaban al cambio radical. Hoy la pregunta que queda pendiente es si lo volverían a elegir después de mil días de gestión.
Cristian Buttié, de CB Global Data, resume que el presidente nunca mejoró su imagen desde que asumió con 56% de aprobación. La tendencia es a la baja, similar a la que enfrentó Mauricio Macri hacia 2018, aunque el Gobierno logró consensos en temas clave como el equilibrio fiscal y la autonomía del Banco Central.
La comunicación presidencial, sin embargo, sigue siendo un punto débil. Buttié sostiene que casi siempre respondieron a la agenda del contexto en lugar de imponer la propia.
Lo que favorece a Milei es la fragmentación de la oposición: a diferencia de 2019, no existe un consenso transversal entre peronismo, kirchnerismo y gobernadores. Esa heterogeneidad le da aire al presidente, aunque su desafío central sigue siendo revertir la curva de desgaste de cara a 2027.




