El sector automotor argentino atraviesa una transformación profunda desde que Javier Milei asumió la presidencia. La apertura a las importaciones sin restricciones de cupo, la eliminación del impuesto PAÍS y las rebajas en aranceles internos son los cambios más visibles que están redibujando un mercado que históricamente dependía en un 70% de vehículos importados.
Según Ernesto Cavicchioli, presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), la estructura anterior —donde el Gobierno asignaba cupos de dólares y permisos de importación— desapareció. Ahora todos pueden importar en igualdad de condiciones. El resultado es una oferta más amplia, más competencia entre fabricantes e importadores, y listas de precios más transparentes.
El avance de las marcas chinas y la guerra de precios
Las automotrices asiáticas están ganando terreno con vehículos híbridos y eléctricos. Operan con un cupo especial que les permite entrar sin pagar el arancel extrazona del 35%, lo que genera una diferencia competitiva sustancial. Cavicchioli explicó que China fabrica más autos de los que puede vender internamente y necesita exportar; además, sus marcas cuentan con subsidios gubernamentales que refuerzan su posición en precios.
¿Los precios bajos duran?
Aquí está la advertencia clave: la baja de precios que se observa hoy en algunos segmentos probablemente sea transitoria. La sobreoferta en el rango de vehículos electrificados más económicos alimenta una mini guerra de precios. Cuando esa sobreoferta se disipe, los precios tenderán a subir, según el empresario.
Para sostener la demanda en 2027, tres variables serán determinantes: estabilidad del dólar, mantenimiento de los ingresos de los consumidores, y acceso al financiamiento. Sin estas condiciones, el mercado podría perder impulso pese a la apertura que existe hoy.




