La meningitis es la inflamación de las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal. Aunque no es muy frecuente en comparación con otras enfermedades infecciosas, cuando se presenta es potencialmente grave, especialmente en bebés y niños pequeños.
Según explica la Dra. María Lola Vozza, infectóloga pediatra, la enfermedad tiene dos orígenes principales: infecciones virales o bacterianas. Las virales suelen evolucionar favorablemente, salvo excepciones como los virus del herpes que pueden provocar complicaciones serias. En cambio, las bacterianas representan una emergencia médica real.
Las bacterias más peligrosas son el neumococo, meningococo y Haemophilus influenzae. Estos cuadros tienen alto riesgo de muerte o dejar secuelas permanentes en los sobrevivientes. También existe riesgo de meningitis por tuberculosis, enfermedad con fuerte presencia en Argentina.
¿Por qué afecta más a los más pequeños?
Los menores de 5 años concentran la mayoría de casos, con picos en menores de 2 años e incidencia máxima en bebés de menos de 1 año. La razón es que los lactantes pequeños están en una ventana vulnerable: perdieron la protección de anticuerpos maternos transmitidos en el embarazo, pero aún no completaron sus esquemas de vacunación.
Además, su sistema inmunológico carece de experiencia para defenderse de infecciones graves, lo que los deja expuestos.
Prevención y alerta
La Dra. Vozza destaca dos herramientas clave para proteger a los niños: la vacunación completa y que los padres reconozcan signos de alerta para consultar rápidamente. El diagnóstico y tratamiento temprano mejoran significativamente el pronóstico.




