Ejercicios militares conjuntos entre fuerzas estadounidenses y la Armada Argentina en Tierra del Fuego generan debate sobre la autorización legislativa y el fortalecimiento de la presencia militar en el Atlántico Sur.
Las maniobras, que se difundieron en redes sociales, ocurren en el contexto del avance del gobierno de Milei en fortalecer capacidades defensivas en la región más austral. El ministro de Defensa Carlos Presti, el canciller Pablo Quirno y los jefes del Estado Mayor Conjunto y de la Armada recorrieron recientemente la zona donde se construye la Base Naval Integrada.
El intendente de Río Grande, Martín Pérez, cuestionó la presencia de fuerzas extranjeras sin aprobación del Congreso Nacional, como exige la Constitución. Señaló que el Poder Ejecutivo debe informar con precisión la situación.
El gobierno utilizó decretos de necesidad y urgencia para autorizar los ejercicios, anticipando que la medida sería rechazada en el Congreso. Esta estrategia forma parte de un plan más amplio de modernización de las Fuerzas Armadas que incluye la adquisición de 24 aviones F-16 (de los cuales llegaron seis hasta ahora), vehículos blindados y helicópteros Black Hawk para el Ejército.




