El defensor central Marcos Rojo lleva dos días sin presentarse a los entrenamientos de Racing como estrategia para obligar a la dirigencia a cederlo a Estudiantes de La Plata. El jugador de 36 años ya había negociado su regreso al club donde se formó, pero el presidente Diego Milito frenó el acuerdo y dejó rota la relación.
La situación se complica en un momento sensible para ambos equipos. Estudiantes necesita defensores para la semifinal de la Copa Libertadores: tiene a Leandro González Pirez y Tobías Palacios fuera por acumulación de tarjetas. Rojo vio la oportunidad y presionó para volver, pero Racing no cede el pase.
Milito se reunió con el jugador para explicarle su importancia en el equipo, aunque sin resultados. Desde el martes pasado, Rojo no participa de las prácticas y enfrenta posibles sanciones disciplinarias. Estudiantes está dispuesto a pagar un resarcimiento económico, pero la dirigencia de Avellaneda mantiene su negativa.
El experimentado central, quien disputó los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018, tiene poco tiempo: la semifinal comienza en dos semanas. La novela del mercado de pases sigue sin resolverse.




