Luis Mancini, empresario que impulsó la construcción del estadio cubierto que años después se convirtió en el Movistar Arena, reveló que antes de ceder el control del proyecto a La Nación intentó conservar una participación simbólica del 1% por el peso emocional que tenía para su familia.
Mancini fue vicepresidente de Lugones Center S.A., la sociedad que desde 2017 desarrollaba la obra en terrenos del Club Atlético Atlanta con un préstamo de $120 millones del Banco Ciudad. En una carta que difundió, repasó su historia en el proyecto y recordó especialmente a su padre, Miguel Mancini, quien fue parte del emprendimiento desde el inicio.
El rechazo y la frustración
Según Mancini, cuando se concretó el traspaso de la sociedad a los dueños del diario La Nación, pidió quedarse con esa participación mínima. "Le dije a Natalia, CEO de La Nación, por todo lo que significa este proyecto para nosotros", relató. La respuesta fue negativa, lo que lo llevó a cuestionar la postura de La Nación describiendo la decisión con dureza: "Cero corazón".
Mancini insistió en que el dinero del crédito se invirtió realmente en la obra, que para cuando se hizo el préstamo ya había avanzado entre el 40% y 45%, cifras auditadas por el Banco Ciudad.
Un proyecto que marcó su vida
En su carta, Mancini también recordó su vinculación con Atlanta a través del básquet. Presentó un proyecto al presidente Gaby Grecco para coordinar la actividad en el club cuando no había equipo, algo que lo llenó de satisfacción. "Ese cariño es para siempre. La familia del básquet y todo el club estarán eternamente en mi corazón", escribió.
Más allá de reconocer errores en el desarrollo del emprendimiento, Mancini defendió la gestión de su padre y el destino de los fondos que recibieron del banco público.




