Un estudio reciente sobre salud mamaria en Argentina revela una brecha preocupante: mientras que la mayoría de las mujeres conoce la importancia del control regular, la realidad es muy distinta. Solo el 51% realiza consultas ginecológicas de manera continua, mientras que el 49% restante acude al médico de forma irregular o solo cuando aparecen síntomas.
El problema se agudiza con la mamografía. Aunque el 84% de las mujeres mayores de 40 años se hizo al menos una en su vida, solo el 59% mantiene controles regulares. El 41% restante posterga el estudio más de dos años, lo realiza sin frecuencia fija o solo cuando nota algo anormal.
Las razones son variadas pero evitables. Entre las que nunca se realizaron el estudio, el 46% admite desconocer detalles básicos: a qué edad empezar, si realmente lo necesita, o que existe acceso gratuito en el sistema público incluso antes de los 40 años si hay síntomas o antecedentes de riesgo.
Los números muestran que el acceso depende fuertemente de la frecuencia de consultas médicas. Entre quienes ven al ginecólogo una o dos veces al año, el 79% se realizó la mamografía. Entre quienes no consultan nunca, apenas el 20% se la hizo: una diferencia de 59 puntos porcentuales.
El cáncer de mama es la principal causa de muerte oncológica en mujeres argentinas, pero es curable en más del 90% de los casos si se detecta a tiempo. La demora en los diagnósticos y la falta de información precisa sobre cuándo y dónde acceder al estudio son obstáculos clave que el sistema sanitario debe resolver.




