El presidente Javier Milei volvió a reclamar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, lo que generó una rápida respuesta de las autoridades británicas a través de redes sociales.
El gobierno británico reafirmó su control sobre el territorio señalando el resultado del plebiscito de 2013, en el que el 99,8% de los isleños votó a favor de mantenerse como Territorio Británico de Ultramar. Según el comunicado oficial publicado en X/Twitter, ese referéndum fue observado internacionalmente y considerado libre y justo.
Las autoridades británicas argumentaron que la autodeterminación está consagrada en la Carta de las Naciones Unidas y que los isleños han tenido que defender ese derecho a lo largo de la historia, particularmente durante la guerra de 1982.
En la publicación oficial, las Islas Malvinas se describieron como una democracia autogobernada con una economía en crecimiento y afirmaron que el futuro del territorio depende de quienes lo habitan.
El analista político británico Nile Gardiner, exasesor de Margaret Thatcher, se sumó a la defensa británica señalando que la cuestión de Malvinas une al pueblo británico en torno a los principios de soberanía y autodeterminación.




