El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva justificó la inyección de más de 50.000 millones de reales (9.000 millones de dólares) en subsidios para contener los precios de los combustibles. La medida busca evitar que la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente profundice la inflación de alimentos en Brasil.
Lula explicó que los fondos provienen de las ganancias de Petrobras, la petrolera estatal, que se beneficia de las exportaciones. Así intenta amortiguar el impacto de las cotizaciones internacionales en los bolsillos de los brasileños.
En septiembre pasado, los combustibles subieron 1,41 por ciento, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. La inflación general acumulada en 12 meses llegó al 4,58 por ciento, superando el techo de la meta oficial del 4,5 por ciento.
Las declaraciones ocurren a días de la segunda vuelta electoral del 25 de octubre. En la primera votación, el 4 de octubre, Lula obtuvo 45,16 por ciento de los votos frente a 47,03 por ciento de su rival, Flávio Bolsonaro. Como ninguno alcanzó el 50 por ciento, van a un balotaje.




