Un proyecto de ley que busca garantizar la seguridad en espacios deportivos y recreativos avanza hacia su aprobación en el Congreso. La iniciativa lleva el nombre de Joaquín Gatto, un niño de 12 años que falleció hace dos años en un campamento escolar de la región tras caer sobre él un arco de fútbol que no estaba correctamente asegurado.
El accidente ocurrió el 4 de enero de 2026 en un predio de un colegio en Neuquén, durante un campamento de verano. Mientras jugaba, Joaquín se balanceó sobre uno de los travesaños de una estructura de 160 kilos que cedió y lo aplastó. Su familia transformó el dolor en acción y promovió esta ley bajo el lema "Que el juego no cueste la vida".
La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto, que obliga a instalar, anclar, mantener y controlar de forma estricta todas las estructuras deportivas: arcos de fútbol, hockey, handball y rugby; aros de básquet; postes de red de voley; y juegos de plaza. La norma aplicará en espacios públicos y privados.
La diputada nacional Luciana Potenza, autora del proyecto, ya contaba con apoyo de las comisiones de Deportes y de Familias, Niñez y Juventudes, dejando el camino abierto para su votación en el recinto.




