La justicia federal procesó a cinco personas acusadas de lavar dinero a través de una cadena de gimnasios que operaba en Chaco y Corrientes. Cuatro enfrentan cargos como coautores del delito con agravante de habitualidad, mientras que el quinto fue considerado partícipe necesario y cumplirá arresto domiciliario.
La jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, ordenó embargos por más de $8.700 millones en bienes de los imputados. Según la investigación del fiscal Patricio Sabadini, los acusados utilizaron sociedades comerciales para incorporar fondos de presunto origen delictivo al circuito económico formal.
El grupo estaba integrado principalmente por dos hermanos, su madre, la pareja de esta y un socio comercial. Los allanamientos realizados el 7 de agosto abarcaron las sedes de la cadena Exen, domicilios particulares, concesionarios de autos, escribanías y estudios contables vinculados con los investigados.
La expansión de los gimnasios llamó la atención de los investigadores: en apenas 17 meses abrieron seis locales en Resistencia, Barranqueras y Pampa del Infierno, además de una séptima sucursal en Corrientes. El equipamiento deportivo de los establecimientos fue valuado en aproximadamente 1,8 millones de dólares.
Aunque los gimnasios funcionaban con clientes, empleados y facturación real, la Justicia advirtió que eso no descarta una operatoria de lavado. La existencia de un negocio legítimo pudo haber servido como pantalla para legalizar recursos de origen ilícito, consideró la magistrada al advertir operaciones patrimoniales sucesivas desde mediados de 2024.
La investigación se inició a partir de información aportada por una persona acogida al régimen del arrepentido en un caso relacionado con una organización narcocriminal, que vinculó al grupo familiar con posibles maniobras de blanqueo de dinero.




