A 360 kilómetros de Neuquén, detrás de la villa de Caviahue, existe un pequeño espejo de agua que aparece de sorpresa entre los pehuenes y que durante el invierno se transforma en una experiencia diferente.
Laguna Escondida vive dos vidas según la estación. En verano, el sendero es accesible para cualquiera: unos 2 a 3 kilómetros de ida y vuelta con un desnivel de 126 metros. La caminata lleva alrededor de una hora y media y presenta dificultad baja a moderada.
Con la nieve llega otra propuesta. El sendero se viste de blanco y el camino tradicional se convierte en una aventura que requiere raquetas, esquí de travesía, o excursiones con motos de nieve y vehículos preparados. Las condiciones meteorológicas pueden cambiar tanto la dificultad como el terreno, así que es imprescindible consultar previamente y realizar la actividad con prestadores habilitados y equipamiento correspondiente.
Mientras subes, las vistas acompañan: la villa, el lago Caviahue y el volcán Copahue se abren a la medida que ganas altura. Al llegar a lo alto, la laguna emerge rodeada por la cordillera, con Copahue como protagonista en el horizonte. El silencio es parte de la experiencia. Alejada del movimiento de la villa y protegida por el relieve, la laguna ofrece un escenario ideal para conectarse con la naturaleza.
Caviahue-Copahue no es solo esquí. La estadía puede combinarse con días en Caviahue Ski Resort, recorridos por bosques de pehuenes, excursiones invernales y Termas Nieve, que permite disfrutar de las aguas termales en plena temporada invernal. Alojamientos, gastronomía y prestadores locales completan las opciones para organizar una estadía de varios días.
Durante el invierno es fundamental revisar las condiciones de acceso, el estado de las rutas, el pronóstico meteorológico, llevar cadenas y respetar las indicaciones de los organismos oficiales.




