Desde la cárcel de Rawson, el ex líder mapuche Facundo Jones Huala cuestionó su condena a cinco años y dos meses, sosteniendo que fue condenado sin pruebas contundentes ni testigos que lo vinculen directamente con los delitos investigados.
En declaraciones recientes, Jones Huala explicó que su detención en El Bolsón por la Policía Federal ocurrió antes de que existiera una orden judicial, y recordó que hasta el jefe del operativo le pidió disculpas por lo que consideró un procedimiento injusto.
El dirigente mapuche reconoce su pertenencia a la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), pero niega haber impartido órdenes para cometer ataques o incendios. Según su relato, su rol en los últimos años fue principalmente el de vocero público de la organización.
"El solo hecho de ser parte de la organización, de reivindicarla, de haber hablado públicamente sobre ella, es presentado como el delito", señaló. También argumentó que varios episodios vinculados a la RAM ocurrieron mientras él estaba preso por otras causas.
Su abogado, Gustavo Franquet, calificó la detención como "absolutamente irregular", ya que la Policía Federal conocía sus movimientos pero no tenía orden judicial ni situación de flagrancia que la justificara.
Jones Huala fue trasladado desde Bariloche a Rawson —a unos 800 kilómetros de su familia— donde inicialmente estuvo en aislamiento con dificultades para comunicarse con sus abogados y allegados.




