Un vuelo de JetSmart que salía desde Ezeiza hacia Salta fue cancelado dos veces consecutivas, dejando a decenas de pasajeros atrapados en el aeropuerto y obligados a esperar sin información clara sobre qué pasaba.
El primer intento fue el domingo 20 de septiembre. Los viajeros fueron subidos a un colectivo y llevados hasta la puerta del avión, donde permanecieron casi cuatro horas esperando en condiciones inciertas. La compañía ofrecía explicaciones contradictorias sobre los motivos de la demora antes de confirmar la cancelación.
Entre los afectados había menores de edad, adultos mayores, personas en silla de ruedas, además de pasajeros con paquetes turísticos, conexiones de vuelos y compromisos de trabajo en Salta. Algunos fueron alojados en hoteles; otros recibieron nuevas fechas de viaje.
JetSmart reprogramó el vuelo para el martes 24 de septiembre a las 14, pero volvió a cancelarlo. La concejal salteña Malvina Gareca, que estaba entre los afectados y necesitaba regresar por razones familiares, decidió viajar finalmente por Aerolíneas Argentinas junto a su hija.
Gareca cuestionó la atención de la aerolínea y recomendó a los pasajeros damnificados presentar reclamos ante la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), Defensa del Consumidor y la propia empresa.




