El Gabinete de Seguridad israelí dio luz verde al despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza, en un movimiento que genera fricciones dentro del gobierno.
La decisión no fue unánime. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, se opuso argumentando que Hamas ha incumplido sus compromisos en el acuerdo de paz que originó esta iniciativa, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre pasado.
La fuerza estará compuesta por soldados de países que mantengan relaciones diplomáticas con Israel y no actúen en su contra en espacios internacionales. Funcionará bajo inmunidad legal según leyes israelíes y en coordinación con el Ejército israelí, aunque operará fuera de las zonas que Israel controla directamente.
Según autoridades militares, Israel mantiene una "línea amarilla" que marca sus áreas de control en Gaza y no se retirará de ellas a menos que Hamas se desarme completamente.
La base de operaciones se construirá cerca de Rafah, en el sur de Gaza. Hace poco, alrededor de 30 oficiales marroquíes visitaron el sitio designado para el despliegue.




