Irán puso condiciones claras para que se efectivice la reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más críticos del mundo para el transporte de crudo y gas natural.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, explicó que aunque se alcanzó un acuerdo con Omán para un corredor de tránsito conjunto, este no entrará en vigencia hasta que Estados Unidos cumpla con lo pactado en el memorando de entendimiento firmado en junio entre Teherán y Washington.
Según Gharibabadi, Estados Unidos debe comprometerse a detener la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, levantar el bloqueo a puertos y barcos iraníes, y eliminar las sanciones contra la República Islámica.
El funcionario fue enfático: si Washington no accede, "Irán no tiene prisa por abrir el estrecho" y mantendrá sus medidas defensivas.
Esta tensión escaló en julio, cuando Irán cerró el paso tras bombardeos estadounidenses en su territorio. En respuesta, Washington reimuso restricciones comerciales que afectan la economía persa. Irán también insiste en cobrar tasas por navegación y seguridad, a lo que EE.UU. se opone.
El estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, movía el 20% del crudo mundial antes de la crisis y sigue siendo una de las rutas más vitales para el comercio internacional de energía.




