El presidente iraní Masoud Pezeshkian declaró que su país enfrenta una batalla económica, militar y de seguridad de alcance total contra potencias extranjeras, en respuesta a las sanciones estadounidenses anunciadas esta semana.
"A pesar de la presión de Estados Unidos, estamos de pie y esforzándonos para servir al pueblo en esta guerra desigual", manifestó Pezeshkian en un discurso televisado transmitido por la agencia estatal IRNA.
El anuncio del mandatario iraní llega tras la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer "la operación económica más aplastante jamás emprendida" contra cualquier nación que ayude a Irán. Trump describió esta acción como un "día D económico" que significaría "guerra y aislamiento a una escala sin precedentes".
Desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, minimizó la amenaza estadounidense. Señaló que Washington no tiene otra opción que negociar respetuosamente con el pueblo iraniano, y calificó las sanciones de "escenario recurrente" que Irán ya sabe cómo enfrentar.
El pulso entre ambos países se intensifica cuando vence el plazo de 60 días fijado en un memorando de entendimiento firmado el 18 de junio para negociar el fin de la guerra en la región. Las conversaciones no han arrojado resultados claros, y la escalada reciente nubla las perspectivas de un acuerdo.
El gobierno de Pezeshkian mantiene que realiza esfuerzos para reducir la inflación y resolver los problemas económicos de su población frente a las presiones externas. Mientras tanto, Pakistán continúa con esfuerzos de mediación: esta semana recibió la visita del jefe del Estado Mayor del Ejército pakistaní para reforzar la cooperación bilateral y la búsqueda de estabilidad regional.




